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jueves, 16 de agosto de 2012

Palabras ajenas



Versos sueltos para una niña inquieta, de nanas, estrellas y silencios

Inquieta susurras con la mirada. Te canto
  nanas de luna que acunan las
    estrellas que haces brillar en un
      silencio que enmudece.





 (La foto la hizo su padre, un tipo muy grande)

martes, 7 de febrero de 2012

Cuentos propios (VI)

Zooántropo

Intentó hablar, pronunciar cualquier palabra, pero no pudo.Sólo salía de su garganta una especie de lamento a mitad de camino entre una 'a' y una 'u', que ni él mismo podía descifrar.
Estaba frente a la verja oxidada de algo parecido a un parque pues oía el ulular del viento entre las ramas de unos viejos cipreses, pero la oscuridad no le dejaba ver más allá de esa vieja puerta de hierro cincelada y adornada con volutas rococós. Al menos eso parecía al tacto porque la noche le envolvió en una vorágine de ruidos y sueños que quedaron enredados en los alambre de espino que partían de la puerta.
Lo intentó de nuevo 'aaaa' 'uuuu'. Nada. Impsible.
Al fondo una luz anaranjada parecía salir del horizonte, como queriendo liberarse de la opresión maldita del dios de la oscuridad. Y a medida que crecía la luz sus articulaciones perdían la frescura y la sensiblidad. La luz se tornaba amarillenta y él notaba su piel más áspera, rugosa, endurecida.
El viento agitaba con más fuerza las ramas de los árboles. La luz se hizo intensa y coronó el cielo. Al mirar al horizonte, a través de la verja, vio su propia tumba. La luz le cegó y por fin pudo soltar el grito que su garganta había ahogado durante horas. ¡Auuuuuuuuuuuuuuuu!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuentos propios (IV)


Terror

¡Bloom !La puerta se cerró de improviso. Me dejó el susto en el cuerpo porque ni yo, ni ella, esperábamos el portazo.

La convencí para acercarnos a ese pueblo fantasma, deshabitado y entrar en el viejo hospital abandonado. Las paredes olían a azufre. El suelo, frío, helado, estaba resbaladizo. El caso es que aún no sé como me deje llevar por la inocencia para entrar en esa habitación ciega, sin ventanas.  Estaba pensando en ello cuando oímos el ¡bloom! estremecedor.  Enseguida me di cuenta de que estábamos metido en un buen lío. La puerta estaba cerrada, pero por el interior de la habitación, no tenía pomo. Estábamos encerrados...

Encerrados en una maloliente habitación de un viejo hospital abandonado y, además, en un pueblo deshabitado... ¿qué podíamos hacer?....

-Qué jugada tan cruel nos ha jugado el destino a los dos -le dije a ella-.

-¿A los dos? ¿Estás seguro?

jueves, 15 de septiembre de 2011

Nocturno con luna dentro



El parto más complicado del universo es el nacimiento de una luna llena cada 28 días.
Los girasoles de Peña Amaya y Peña Ulaña ya han bajado la cabeza esperando la brisa nocturna. No sé si algún día acabarán haciéndose al cambio taciturno del día a la noche. Ellos, tampoco lo saben.




Mientras tanto, la luna ya ha nacido una noche más y se despereza quitándose de enmedio las nubes rizosas que dejan sus huellas rojas sin que nadie se percate de ello. Dicen que son sus lamentos, que quedan colgados de unos hilos invisibles tejidos por un ángel, porque empieza a menguar.